Caritas alerta, además, de que la crisis económica está teniendo una mayor repercusión en la población mundial más pobre. Como resultado de la crisis, al menos 53 millones de personas se verán arrastradas a la pobreza en los países en vías de desarrollo, que se añadirán a los entre 135 y 150 millones de personas que a lo largo del pasado año se han quedado en la miseria a causa del incremento de los precios de los alimentos y los combustibles.
Ante la celebración de la cumbre del G20 en Londres, el presidente de Caritas Internationalis, el cardenal hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga, ha recordado que “si se está registrando una crisis económica mundial es porque la ética ha quedado marginada a la hora de perseguir una mayor riqueza por parte de unos pocos poderosos”. Para el purpurado “podemos hacer frente a esta crisis remediando el fracaso de la globalización de la avaricia y transformarla en una oportunidad para crear una globalización basada en la solidaridad, la justicia y la paz. Los pobres, que son los menos responsables de la crisis económica, serán los que tendrán mayores problemas para sobrellevarla”.
En su llamamiento a los líderes mundiales, Caritas Internationalis exige una reforma de la ONU, el FMI y el Banco Mundial, con el fin de asegurar mayor participación de los países pobres, en los procesos decisorios. Caritas reclama al G20 que apoye con determinación la Conferencia de Alto Nivel de la ONU sobre el Impacto de la Crisis en el Desarrollo, que tendrá lugar del 1-4 del próximo mes de junio.
La evasión fiscal y los flujos ilegales de capital cuestan cada año entre 350.000 y 500.000 millones de dólares a los países pobres. Por ese motivo, Cáritas Internationalis pide al G-20 que establezca sanciones contra los paraísos fiscales y sus usuarios, apoyando la adopción del código de conducta para la cooperación en la lucha contra la fuga de capitales y la evasión fiscal. Propone, en este sentido, la promoción del Comité Fiscal de la ONU a rango de organismo intergubernamental.










