CÁRITAS Y CIDSE DENUNCIAN QUE LOS PAÍSES RICOS ELUDEN SUS RESPONSABILIDADES EN LA CUMBRE DEL CLIMA

Cáritas. 15 de diciembre de 2009.- Ante la suspensión de las negociaciones que se produjo ayer entre los países africanos y los países ricos que participan en la Cumbre del Clima de Copenhague, Cáritas Internationalis y CIDSE han suscrito un comunicado conjunto en el que denuncian que estos últimos “están intentando eludir sus responsabilidades”.


En la nota, ambas instituciones –que, juntas, forman la mayor red internacional de desarrollo—aseguran que “los mayores países desarrollados, incluidos Japón y China, están socavando las conversaciones sobre el clima tratando de soslayar el Protocolo, en la actualidad único documento jurídicamente vinculante que regula el cambio climático. Este bloqueo incluye la reducción de la emisiones para los países desarrollados, una medida que ofrece a los países pobres una mínima protección ante el futuro devastador del cambio climático y la pobreza”.


Para los representantes de la red Cáritas y de CIDSE que están participando en la Cumbre del Clima –entre los que se encuentran, por parte de Cáritas Española, José Luis Pérez Larios, director de los Servicios Generales, e Inmaculada Cubillo y Martín Lago, técnicos del Area de Cooperación Internacional--, “a los países ricos les corresponde retomar las negociaciones sobre la actualización de los compromiso del Protocolo de Kioto, ya que la decisión africana de suspender las conversaciones sobre otras cuestiones, respaldada por la mayoría del Grupo de los 77 (G77), es consecuencia de su temor al intento de los países ricos de destruir la fortaleza legal del acuerdo vigente”.

Para los miembros de la delegación Cáritas/CIDSE “abandonar el Protocolo de Kyoto supondría un paso atrás para todos los países, especialmente para los más pobres, para quienes las negociaciones son una cuestión de supervivencia”. “Las comunidades vulnerables del mundo entero –aseguran-- necesitan un acuerdo sobre el clima justo, ambicioso y vinculante, algo para lo que el Protocolo de Kyoto es un elemento esencial”.

Encuentro a tres bandas: Cáritas, CIDSE y Consejo Mundial de la Iglesias

Bajo el lema “Renovar la faz de la tierra: una aproximación a la justicia climática desde la fe”, se celebró ayer en Copenhague un encuentro convocado conjuntamente por Cáritas, CIDSE y el Consejo Mundial de la Iglesias para reflexionar sobre la visión del cambio climático a la luz de la fe. En el evento, que fue moderado por el presidente de Cáritas Dinamarca, Jann Sjursen, la representante del Consejo Mundial de las Iglesias, Joyce Kennedy, defendió la necesidad de llegar a un acuerdo climático porque, afirmó, “creemos en nuestra capacidad para hacer una sociedad sostenible, demandando una globalización alternativa, donde la deuda ecológica debe ser pagada”.

“Si hasta ahora –explicó-- el sistema se ha basado en la avaricia, es el momento de cambiar los valores de la negociación y llegar a un acuerdo legal. Para los creyentes, es necesario un compromiso ético en un proceso incluyente y que los excluidos también puedan estar. Además hay que ‘reverdecer’ nuestra vida cotidiana: el consumo, el trasporte, los negocios…”.

Por su parte, Erny Gillen, presidente de Cáritas Europa, que también participó en el encuentro, se refirió, tras recordar que "cada persona tiene un papel muy especial en el plan de Dios” y que “hoy, el debate sobre el cambio climático nos recuerda que somos parte de la Creación", al principio de subsidiariedad, que “nos exige hacer nuestra parte y a reclamar a quienes tienen responsabilidades en un nivel superior a cumplir las suyas, por lo que los cambios tienen que ser políticos”. “Si el lema de COP15 es ‘tenemos el poder de salvar el mundo ahora”, yo digo que tenemos el poder de cambiar nuestra modo de vida ahora, pero no se trata sólo de cambios en el ámbito personal sino en la sociedad en general”, aseguró.

Otro de los intervinientes, Kofina Falan, presidente del Consejo cristiano de Asia, que ha venido a Copenhague procedente de Tuvalu, un pequeño estado insular del Pacífico --cuya altitud máxima no supera los cinco metros y tiene una población de con 12.000 habitantes— confesó que “nos sentimos tan solos en esta lucha, que les agradezco su tiempo”. Hemos sentido la amenaza de que nos hundiremos, muchos han emigrado a Australia y a Europa, queremos sobrevivir. Dios nos ha creado a todos y situado a algunos en el Pacífico”.


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fuente caritas.es

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