Fin de fiesta

Crónica  final de la Cumbre de revisión de los ODM  de Laura Chinchetru*

Hasta aquí la Cumbre de revisión de los Objetivos del Milenio que nos deja pocos compromisos pero algunas nuevas vías a aterrizar en los foros pertinentes desde ya mismo. Ni la presentación de la nueva política de desarrollo de Obama ni la inyección de 40.000 millones para salud de mujeres y menores anunciada por Ban Ki Moon han conseguido girar el rumbo de las buenas intenciones hacia los proyectos.

Por los pasillos de las Naciones Unidas han pasado estos días presidentes de gobierno, ministros, caras conocidas de la cultura y el sector privado y sociedad civil de alrededor de 200 países. Se llevan a casa un montón de deberes por hacer de aquí a cinco años. Y cinco años pasan volando.

Adelaide Sosseh, de Gambia, le pone un "suficiente" a la Cumbre y dice que no le da menos por no desmoralizar. Pero cree que el giro aún es posible, es cuestión de "build a momentum", ir construyendo las ocasiones para ello.

El impulso, dice, ha de centrarse en educación y género, como motor del desarrollo. Pero, además, según Adelaide hay que intensificar las redes entre sociedad civil de países donantes y receptores para que, juntas, presionen y participen en las propuestas y en los procesos de rendición de cuentas. Esa es la clave, dice, para creer que 2015 es posible: convertirlo en asunto común.

Doris Portocorrero, de Perú, y la chilena Vivian Castro dicen que se han visto avances desde el año 2000 en el que se firmaron los Objetivos del Milenio, pero han sido puntuales, sin atacar las causas de los problemas. Es más, coinciden ambas, hay mayor crecimiento económico en Latinoamérica pero ha crecido también la brecha de desigualdad entre personas ricas y pobres.

La clave hacia 2015, añaden, está en atacar la enfermedad, no el síntoma. Y hacerlo de manera conjunta. A la pregunta de si creen en el cumplimiento de los ODM... no se atreven a contestar.

Como con ellas, hoy hablábamos con sociedad civil venida de todo el mundo para pedir su balance. Gentes de aquí y de allá coinciden en la necesidad de reforzar el ODM 8 que, lejos de ser el último, debe ser el primero en las agendas de la comunidad internacional. Es el que habla de crear la alianza mundial para el desarrollo, unir las redes de conocimiento con las de base social y crecer hasta hacer de ésta una prioridad mundial que supere el concepto de ayuda por el de corresponsabilidad.

Para aterrizar esta alianza, como para todo lo demás, es necesaria financiación urgente; uno de los pocos consensos alcanzados estos días. Y es necesario rascar los bolsillos de todos los actores sociales para buscar recursos adicionales, y hacerlo sin perder tiempo. Ésa es al menos una de las pocas tareas concretas que podemos llevarnos de Nueva York, la de, por ejemplo, esperar que el G-20 apruebe la creación de una tasa a las divisas que revierta en desarrollo. Pero no sólo. Toca avanzar en la coherencia de todas las políticas con el fin de armonizar esfuerzos; y optimizando la capacidad de la ayuda, su eficacia. Esa es la única hoja de ruta que nos llevamos de Nueva York.

No son grandes noticias para los mil millones de personas que, probablemente, no pisarán nunca la sede de las Naciones Unidas; para quien no sabe si comerá mañana o quienes no tienen cómo bajar la fiebre a sus hijos. Lo único seguro es que seguirá habiendo gente que trabaje por que haya mejores noticias. Porque si algo tiene de bueno este trabajo es conocer personas así, con nombres y apellidos, que no desfallecen ante el sistema y seguirán presionando para cambiar las cosas. Como las conclusiones de la Cumbre ya las contamos ayer, y casi podíamos haberlo hecho antes incluso de que empezara, hoy nos permitimos hablar de sus mejores protagonistas, de aquí y de allí. Así que gracias a ellas y ellos por todo lo aprendido.

En fin, hasta aquí ha dado de sí esto. Empezamos estas crónicas con Mecano diciendo "ya estoy en Nueva York y no le veo buen color" y es momento de cerrar, como en esa canción, diciendo "estoy loco por irme a Madrid". Toca tomar aire y seguir adelante. Porque tenemos trabajo de sobra por delante.

* Laura Chinchetru es miembro de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo-España

más información en: http://www.congde.org/

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