¿Qué harías si te dieran a elegir entre estas dos opciones de camisetas?

¿Qué harías si te dieran a elegir entre estas dos opciones de camisetas?

Opción A: Camiseta blanca de algodón. PVP. 13,95€.
Opción B: Camiseta blanca de algodón. PVP. 3,95€


¡La B, la B! ¡Qué chollo, qué ganga! ¡Y con este precio me llevo además la fucsia, la verde y la de las flores estampadas!
Hombre, a ver, así en frío y a bote pronto no hay color. Pero ¿Y si damos alguna pista más para poder elegir?

Vamos a plantear algunas hipótesis sobre el asunto:

Opción A: Camiseta blanca de algodón de comercio justo y orgánico. Mira, esta camiseta la han fabricado con un algodón 100% orgánico en la India por un colectivo de personas que se rige por las normas del comercio justo y que reinvierten los 2€ de beneficio en programas educativos y sociales para combatir la pobreza y para mejorar los sistemas de cultivo orgánicos que evitan intoxicaciones, problemas cutáneos y muertes por envenenamiento accidental (se producen más de 20.000 al año). PVP: 13,95€ Halaaaa, qué caro, ¿no? ¿Adónde voy?


Opción B: Camiseta blanca de algodón. Sí, sí, la apariencia de la camiseta es la misma. Pero ésta es más baratita y tentadora… ¡su PVP es de 3,95€! ¡Guau, ésta, ésta! Bueno, pero ésta para que salga más baratita la ha tenido que hacer tu hijo. Sí, sí, el de 8 años, el rubito. Bueno, ya, claro que no ha podido ir al colegio… Después de recoger el algodón tenía que tratarse esos problemas de piel que le han salido desde hace un tiempo. Diría que por los insecticidas… Sí bueno, el tratamiento se lo paga él con el beneficio de la camiseta. Lo que me pregunto es cuánto gana considerando los 3,95€ de PVP… ¿0,3€?¿0,5€? ¿0,01€? ¿1€?

Vaaaale, vale, me he pasado con el ejemplo, ¿verdad? Está bien, lo cambio…
Opción B1: En realidad no es tu hijo quien la tiene que hacer para que pueda salir más baratita. Es el compañero del cole de tu hijo. Sí, claro, ese chico castaño de 9 años que repitió curso. No recuerdo cómo se llamaba… Bueno, en realidad tampoco pasa nada, porque ya se le veía que tarde o temprano iba a dejar el cole. De todas formas, si se tapa con una de las camisetas que ha hecho no se le van a ver las marcas de la piel.
Ya, ya, un poco bruto aún. Pero voy a hacer un pequeño esfuerzo adicional para que esté más equilibrado el ejemplo.

Opción B2: Ya está, lo hace una niña de Bangladesh, pero bueno, ¿y qué? Ya lo tenía más bien negro de entrada. Mira que tienen superpoblación en estos sitios ¿eh?

Sí, si está claro que no teníamos por qué saber nada más allá de que simplemente son precios diferentes y que obviamente tampoco quiere decir que se esté explotando a nadie…

Pero ¿será que el productor cuya camiseta se vende a 3,95€ es más generoso y cobra menos porque ya tiene para vivir sin problemas y, en cambio, el de la camiseta de 13,95€ es un caradura que se le van los beneficios en manicura y sobrealimentación? Porque la diferencia de precio tan grande no se justifica con las economías de escala…

Ya, de hecho al final lo que es cierto es que generalmente no sabemos nada sobre la procedencia de la ropa que usamos. Al fin y al cabo las empresas que lo sepan es difícil que admitan en qué condiciones pueden estar hechas y, en otros casos, se perderá la pista con las subcontratas… Bueno, no exactamente, lo que sí podemos saber es la procedencia de la ropa de comercio justo y que al menos garantiza unos mínimos en cuanto a condiciones laborales humanas y prácticas medioambientales.

Personalmente hace tiempo que tiendo a desconfiar de estas supergangas de precio, pero es cierto que tampoco sé que hay detrás de cada caso. Muchas veces tiendo a imaginar historias (la opción B2 no me la he inventado) y pienso en qué es lo que se puede hacer para que la ropa se fabrique de otra manera o al menos haya más transparencia. Lo que sí me gusta un poquito más es ver que también algunas de las grandes multinacionales de ropa han comenzado, de forma tentativa y muy lentamente, a introducir alguna prenda de comercio justo o de algodón orgánico. Y yo pienso, vaya, eso es que algo está cambiando, porque si ahora las multinacionales le ven un posible beneficio al comercio justo es porque alguna presión de los consumidores deben estar sintiendo. Al fin y al cabo, a quién le gustaría que la ropa que llevamos la hubieran tenido que hacer nuestros hijos…

Yo confieso que soy de los que creen que la forma de cambiar los hábitos de producción de una empresa pasa por cambiar los hábitos de consumo de uno mismo. No compro, no hay beneficio… Y al final verán que también se puede ganar beneficio haciendo mejor las cosas para todo el conjunto, ya sea en métodos productivos, transparencia o en derechos sociales.

fuente: OLOBLOG, el blog de OLOKUTI

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